
OTOÑO
En llamas, en otoños incendiados,
arde a veces mi corazón,
puro y solo. El viento lo despierta,
toca su centro y lo suspende
en luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta!
Busco unas manos,
una presencia, un cuerpo,
lo que rompe los muros
y hace nacer las formas embriagadas,
un roce, un son, un giro, un ala apenas;
busco dentro mí,
huesos, violines intocados,
vértebras delicadas y sombrías,
labios que sueñan labios,
manos que sueñan pájaros...
Y algo que no se sabe y dice «nunca»
cae del cielo,
de ti, mi Dios y mi adversario
Me encantaba el otoño, me hacia sentirme bien, me daba fuerzas para seguir. Pero esta vez es distinto, no se que es lo que pasa, no se que es lo que me pasa, pero estoy cansada.
Se que hay un camino a seguir, se cual es el que he elegido, pero me cuesta andar, mis piernas no me hacen caso, y poco a poco mi cabeza se duerme tambien.
No consigo terminar nada de lo que me propongo, a veces ni siquiera lo empiezo.
Si, ya lo se, no estoy sola, y eso ayuda, es solo que estoy cansada.