lunes, 7 de julio de 2008

CUADRICULANDO


Odio esta mania mia de tener que catalogar los sentimientos. Necesito ponerles nombre, encajarlos en mi cuadricula personal.
Pero contigo no puedo, no soy capaz. Saltas de una cuadricula a otra con la destreza que demuestras para casi todo lo demas.

Creo que en un momento de mi llegue a amarte, pero una noche en tu casa, con nuestro primer brebaje magico, diste un salto mortal y cambiaste de cuadro. Y ahora caminas alrededor de el, paseas, te alejas, lo pisas un segundo, te vuelves a ir.

Y asi va pasando el tiempo, y cada dia te quiero mas, y cada noche te extraño un poquito menos, porque tu hueco lo va llenado la sensacion de saber que poco a poco me necesitas, las miradas de complicidad cada dia mas habituales, cada una de las causalidades que vivimos juntos, y las que nos contamos.

Y vienes y me preguntas si alguna vez desee que me amases, y yo no se que contestar.
Y te acercas por la espalda y me preguntas si te extraño. Si, bebe, hace siglos.

5 comentarios:

Lenka dijo...

Lo bueno de la vida es que aprendemos constantemente. A vivir de otras maneras, ya sabes. Quizá necesites siempre un trozo de cuadrícula, pero creo que estás aprendiendo a emborronar sus colores, a difuminar algunas de sus líneas. Quién sabe si tu cuadrícula tiene bordes, si es infinita, si en la esquinita de arriba a la izquierda resulta que se vuelve redonda, o azul??

Sigue viviendo. Y sigue pintando.

Eli dijo...

¿Y lo divertido que es saltarse los límites?
¿Quién dijo que hay que quedarse donde a cada uno le toca?
A lo mejor ha llegado la hora de que rompas tus barreras, cielo.

Albe dijo...

un abrazo

Bow dijo...

Yo creo q t quiere

Guaja dijo...

Si Don Bow, yo tambien empiezo a creerlo, pero como a una hermana, una amiga, una compañera. Y aunque eso es muy bonito, por momentos me gustaria algo mas.